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A partir de 1960, y en forma ininterrumpida, comenzó la fabricación del Mosaico Veneciano, conocido popularmente como “venecitas”. Desde su creación fue y es considerado como una forma de arte.

En su fabricación se utiliza la misma técnica milenaria a través del uso de componentes de origen natural fundidos a temperaturas superiores a los 1400 grados centígrados.
Este proceso es único y distinto a cualquier otro proceso de fabricación del vidrio o reciclado de vidrio.

Desde la decoración, resultan un elemento único y diferenciador: tiene una paleta de 40 colores que incluye desde los colores primarios hasta las tonalidades menos comunes, mezclas y veteados. Esta amplitud permite variar los porcentajes de las mezclas, hacer combinaciones, guardas y dibujos que personalizan el diseño. De esta forma, se trabaja con mosaicos venecianos casi con la misma libertad que con la pintura. Se pueden hacer dibujos con diseños originales y exclusivos y sectorizar los diferentes espacios de un ambiente a través de la utilización de diferentes tonalidades.

La versatilidad estética del mosaico veneciano permite utilizarlo con múltiples propósitos decorativos. Se calcula que hace 2.500 años se utiliza este material y la historia de los motivos estuvo, en su mayoría, ligada con conceptos religiosos.